CAUPOLICÁN OVALLES
¿Duerme usted, señor presidente?
Se cree el más joven
y es un asesino de cuidado.
Nadie podría decir
cuál es su gesto de hombre amado,
porque todos escupen su signo
y le dicen cuando pasa:
“Ahí va la mierda más coqueta”.
Cuando
se paga la luz,
el teléfono,
el gas,
y el agua,
como un recién-nacido,
entre cuidados y muelles de colchones,
la vieja zorra duerme.
Nada le hace despertar.
EL PRESIDENTE vive gozando en su palacio.
Yo, poeta
…Yo, Poeta-Hostias,
de veinticinco años de edad
y abogado sin ejercicio
andaré en mi caballo rojo
temido y elegante.
Mi caballo de nombre secreto
para tenerle libre de apremio o
detención,
pues
en esta ciudad,
que yo beso con mis labios
de hermano de una sola mujer,
todo hay que tenerlo
al cuidado de los peores peligros
y acechanzas
de un reino de hombres y mujeres
que nada respetan
y todo destruyen
al primer golpe de vista
Con mi caballo
yo andaré pisoteando calaveras
en mi ciudad
rodeada por murallas blancas
muy bien custodiadas
y con su sello de sangre
que haremos desaparecer…
Pienso
Pienso
que me he repartido tanto
en este mundo
que ya no será posible
el que siquiera
intente
reconstruirme en el
OTRO.
***
Pienso
que si por un acto de gracia
lograse reconstruirme
tendría ante mí el espectáculo
de una
BABEL desconocida
por lo que siempre sería vano
intentar
la reconstrucción
de
un CADAVER.
***
Pienso
que cada día soy más fiel
ante
mis exagerados compromisos
debido a esta obediencia
no sé por dónde empezar
la operación de dividirme
en trozos bellísimos de
mí mismo
para repartirme
en una proporción
caballeresca.
***
Pienso
en mí mismo dividió.
¿Qué podremos hacer entre nosotros?
Pienso
que si decido volver caminando
sobre mis palabras
en muchas conversaciones
pasadas
caeré
de pronto
AL PRECIPICIO.
***
Pienso
que debo escribir
así evitaré que el futuro
me reconozca
en la versión que se ha hecho
sobre mí
entre los amigos del
INFIERNO.

Comentarios
Publicar un comentario